Cueto Agero, espolón Sur (300m; 6A+). Escalada de aventura en la Hermida.

Llevaba algún tiempo queriendo hacer una actividad potente en alguno de los océanos de caliza de Picos de Europa. Tenía miradas unas cuantas opciones en el Naranjo, aunque es una montaña complicada. Según los esquemas parece se debería salir por arriba, sin embargo es común oír historietas de cordadas muy fuertes dándose la vuelta de mala manera después de tragar unos cuantos sapos. Bueno, pasarlo un poco mal, viene por descontado, no hay mucha gente que escale un monstruo como la cara oeste o norte del Naranjo con comodidad; pero pudiendo elegir, me apetecía un poquito menos de picante e ir un poco más a tiro hecho a principios de temporada.

El mes pasado estuve una semana por casa mientras empalmaba el viaje de esquí por el ártico con los preparativos antes de instalarme en los fiordos Noruegos. Carlos tenía un par de días libres y me propuso el espolón sur del Cueto Agero, (300m; 6A+). He estado por la Hermida infinidad de veces, pero no es una ruta que tenía fichada. Cuando ví las fotos del monstruo y los croquis de la vía, enseguida se me pusieron los dientes bien largos.

La vía parecía sostenida en torno al 5+ y hasta el 6a+, aunque me imaginaba perfectamente que iba a ser ese estilo de vías que hay que pelear de abajo a arriba, echarse al barro en todos esos diedros de montaña, pero que es de esas vías que “deben salir”. Me gustaba y a la vez me daba respeto la idea de que no hubiese ni un solo parabolt en toda la vía.

El tiempo no estaba con nosotros, el día anterior no paró de lloviznar y aunque el parte no daba lluvia mirar el cielo no generaba grandes expectativas. Le llamé a Carlos y decidimos ir para allí, en el peor de los casos haríamos algo de depor en algún desplome o pasaríamos el día comiendo cabrales, embutidos y bebiendo sidra. Salimos con sirimiri y al de una media hora me doy cuenta de que tengo el arnes en Bilbao. ¡10 puntos! Bueno, de camino hay que pasar por el Decathlon de Santander así que me iba a tocar agrandar la colección de material. Desayunamos por allí, le llamó a mi colega Juan, el cántabro más local que puede haber, para que me dé su versión del parte meteorológico. Nos convence de que va a estar seco y podremos escalar sin problemas. Difícil de creer con este cielo, pero la verdad que no cuesta mucho liarnos.

Entre una cosa y otra aparcamos en Allende a las doce del mediodía. Cuanto antes quedas, más lento te vuelves… La subida por el desfiladero siempre es impresionante, pero una vez enfilas el Cueto Agero, te das cuenta de que realmente tienen un montañón mayúsculo delante. Se te encoge el estómago al realizar que el plan es atarte una cuerda y subir por esa pared. Momento de dejar las bromitas de lado, concentrarse, repasar la estrategia y preparar el material. VIendo el croquis, tiene pinta de ser una de esas paredes por las que hay que salir por arriba una vez entras en ella. Compromiso.

Nada más entrar en la pista encontramos un mastín enorme bloqueando el camino. Sinceramente yo prefería abrir el 6a+ infame que ir de primero ante el bicho. No paraba de amagarnos y hacer ese ladrido baboso, sacando los colmillos. Carlos decide probar su suerte y en el momento crítico el perro hace el gesto de echarsele encima. Carlos responde amagando darle con la cuerda y el perro retrocede. Ok, consigo pasar corriendo. Creo que acabamos de pasar el punto de no retorno.

La pista tiene un par de desviaciones en las que te puedes liar. En un momento hay que tomar un giro a la derecha que se canaliza en una senda más pequeña y lleva a la base del espolón. Allí encontramos un cable con el que pasaremos el primer tercio del espolón siguiendo una canal herbosa.

La canal herbosa cuando acaba el cable sigue una línea obvia hacía la arista. En el punto en el que la canal llega a la arista hay un árbol característico que será la R0.

Carlos se lanza al primer largo, un 6a que tiene fama de ponerte en tu sitio. Hay que pasar una fisura en un diedro nada obvio que se hace físico. Hay dos clavos para acerar el paso. La reunión se monta sobre dos clavos fácilmente reforzables. 

Me lanzo entonces al siguiente largo de cuarto. Una trepada facilona por una roca ligeramente descompuesta y con bastante vegetación. Te vas montando sobre una roca bajo una gran encina suspendida donde montar la R2.

Le toca a Carlos el tercer largo de V+, de la forma en la que le veo subir, me doy cuenta de que no va a ser un largo fácil. Hay que seguir un diedro en diagonal que deja en la parte baja una laja estrecha. Efectivamente una vez me veo en él, me veo haciendo unos pasos rarísimos. Que sí dejando la pierna interior empotrada y arrastrándome en plan toro mecánico por la laja, que si intentando pisar la laja en un especie de gateo expuesto. Muy incómodo; nada obvio y en nuestra opinión similar de sufrido al primer largo.

Otra reunión sobre dos clavos fácilmente reforzables. El largo es corto y llega a una repisa a la base de un diedro tremendamente liso que incluso desploma ligeramente. Mientras me voy colgando el material y lo miro, no acabo de ver claro cómo va a salir esto… Desde abajo no se vé ningún clavo, se supone que los hay, pero está claro que hay que darse unos cuantos pasos que no parecen obvios de proteger y en los que se pica repisa. Busco entrar en el diedro, no consigo encontrar demasiado que pisar o agarrar en sus muros así que básicamente voy empotrando en la fisura lo que entra; bien puño, gato, muslo, gemelo o antebrazo e intentando remar para arriba. La cosa cada vez se pone más fea y cada vez voy metiendo más cuerpo en la fisura.

De vez en cuando abriendome muchísimo consigo sacar algún volumen que mantear que me da algo de aire. Meto un fisurero de mala manera, mientras intento buscar algo que encaje en algún sitio. Nada. Repto un par de pasos más y ya consigo ver y chapar el primer clavo. Aquí la cosa tiene ya otro color, y pronto llego a un sistema de repisas muy fáciles que me lleva a una reunión obvia. Otra vez dos clavos y fácilmente reforzables.

Carlos consigue llegar hasta mí, aunque sin pasarlo mucho mejor que yo. Me mira con una cara, que efectivamente subrayaba lo correoso del asunto. El precio de que le tocase de segundo, es que ahora le iba a tocar abrir el L5, 6a+ y largo clave de la vía.

Otra semi travesía que no parecía ninguna broma. Otro largo en el que le veo a Carlos sufrir para atrás y para adelante. Le oigo pelear, pero no veo demasiado bien de lo que está pasando. Al de un rato de tensión oigo el esperado “¡Reunión!” y me toca pase al ruedo. El principio es desplomado y un poco potente pero sorprendentemente lo escalo sin mucho problema hasta que llego a lo que me imagino que iba a ser el crux. Un pseudo diedro romo en el que la roca de repente se vuelve muy sobada, te vas quemando y no ves el paso; pruebas izquierda, pruebas derecha, pruebas recto, sigues sin verlo claro y es un paso en el que se vé un patio impresionante. Aunque haya protección buena antes del crux, el coco es el coco. Cuando finalmente lo ves, con un buen achuche sale. Los agarres no son tan malos y es más que nada aguantar el desgaste. No nos pareció significativamente más complicado que el resto de los largos peleones, pero a mí sí que me dio la sensación que era menos obvio de leer. Otra reunión cómoda sobre clavo y puente de roca fácil de reforzar.

Me toca el sexto largo. Otro cuarto. Este sigue una canal herbosa. Es un largo con un estilo muy alpino y de navegar en montaña. Es un poco como un tobogán con bastante hierba, se sacan buenas manos, bastante de vez en cuando, aunque hay que leer bien. Muchos pies son de tierra o hierba y de vez en cuando hay que tirar de arbusto para las manos. No me pareció feo de proteger aunque es el tipo de largos en el que no quieres caer. Me imagino que con la hierba húmeda y la tierra embarrada la fiesta puede ser muy distinta. La canal es obvia y en su final hay una roca grande en la que hay que subirse y donde encontrarás otra vez dos clavos reforzables.

Al chapar la reunión respiro pensando que aquí ya ha acabado el drama, especialmente para mí. En principio solo nos queda un V disfrutón. Después de alucinar con las vistas y tomar unas fotos del increíble patio que hay y los picos de Europa nevados de fondo, nos damos cuenta de que la entrada del V se vé bastante exigente.

Carlos Se mete a ella sin pensarlo mucho, le veo probar y probar, pero no acaba de salir. Nos mosqueamos un poco, miramos alrededor y al final nos damos cuenta de que la balda de entrada al largo se ha caído. Cuando antes se entraba cómodo ahora hay que hacer un bloque complicado y desagradable. Carlos consigue protegerlo con dos friends, y al de unos cuantos intentos y una buena pelea lo pasa. Poco después llega arriba sin demasiado problema.

El ver esa remada, me destroza un poco por dentro, pero me figuro que en top rope con suerte no me va a dar mucha guerra. Falso. Otra vez más me vuelvo loco, me destrozo el cuerpo y esto no sale. Lo tengo casi un par de veces pero acabo bajando y cada vez me va dejando más vacío. Debe ser un bloque de 6a; acaba desesperandome y acabo acerando de uno de los friends, aún así no os creáis que la lucha es menor, estuve un buen rato para acabar de darme el paso y aún en top rope, acerar de un friend con ese patio te sube la bilirrubina A lo tonto, nos pareció de lo más duro de la vía.

De arriba de este largo se puede ya acceder hacia la senda que baja de la montaña, sin embargo nos pareció que lo lógico era ir a cima. Se puede llegar prácticamente andando y sin encordar. No es ni difícil ni expuesto. Sin embargo al final vimos un último murete, fácilmente bordeable, pero al que Carlos se encaprichó por hacer un último largo a cima. Empezó en zapatillas y sin encordar y acabámos encordandonos y poniéndonos los gatos otra vez…Al final no salió más de cuarto y tenía alguna roca suelta un poco fea por ahí, sin embargo la llegada a cima no pudo ser más elegante y panorámica. ¡Alta giornata!

De la cima se baja por detrás siguiendo un sendero de cabras hasta entrar a la canal de la izquierda, increíblemente panorámica y sencilla.

La verdad es que acabamos encantados con esta actividad. Es una vía sin ningún parabolt con una roca caliza con una adherencia espectacular. Da mucho juego para la autoprotección y no se echan de menos los bolts, ni en las reuniones que se sientes tan seguras, cómodas y con muchísimas opciones para reforzar sólidamente sin volverse loco. Nos gustó lo sostenida que es la vía, de primeras pensábamos que habría que apretar mucho en un largo y el resto escalar fino, pero está muy bien establecido y sostenido el grado durante todo el muro. El océano de roca, el valle, los picos de fondo, el patio, la belleza de los diedros….Fuertemente recomendable, aunque conviene ir con 6A+ de montaña asentado.

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De lo mejor de todo, buscar una tasca en la hermida para disfrutar de un buen cabrales, unos chorizos y una buena botella de sidra. Pero antes, a disfrutar de ese lugar en él que se entrelaza Cantabria y Asturias.

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